martes, 2 de julio de 2013

Recordando a Blas de Otero

Ya decíamos en el comentario anterior que el pasado sábado, día 29 de junio, nos juntamos un nutrido grupo de gente para recordar a Blas de Otero en el día de su muerte. También desde Moskotarrak aportamos nuestro granito de arena en la organización.
Pero un poeta no muere nunca, pues nos queda su obra. Recordemos pues a Blas de Otero, con este poema, una reflexión al hilo de lo que hablamos.
DIGO VIVIR
Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.
Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.
Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.
Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.

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